domingo, octubre 03, 2004

Koniec - Pin&Pon djs

"Koniec" - 2004
Sinnamon Records

El otro día, buceando por la red encontramos en un foro la frase de un fan de Chucho que comentaba la dificultad que tienen los discos de la banda albaceteña para ser asimilados a las primeras de cambio, pero que en el momento en el que encontraba el “subidón” entraban para siempre. Y remataba diciendo que estaba muy tranquilo, pues aunque hacía unas semanas que tenía “Koniec” y aún no le había encontrado el "subidón", seguramente se lo encontraría de un momento a otro. Así es, “Koniec” es la última entrega del combo manchego después del prolífico “Los Diarios de Petróleo”, y acabas encontrando el "subidón" sin lugar a dudas.

Compartiendo la opinión de este fan de la banda, Alfaro y compañía son correosos en un principio, pero más vale pasar una potente acidez de este tipo que quedarte sin degustar el manjar que te espera. La incorporación de Chucho a las filas de Sinnamon Records (la major de las indies de nuestro país) se ve reflejado, por ejemplo, en que todo este trabajo se ha grabado entre Albacete y Barcelona, siendo mezclado en los míticos estudios Abbey Road de Londres, para dejar muestra de que Alfaro y compañía casi que están de vuelta de todo en el mundo de la música y que ha llegado el momento de rascar en aquel sonido que los hizo crecer: el rock. “Capitán en alta mar” arranca con mucha fuerza. Es una canción directa, cruda y con riguroso retrato del mundo particular de Chucho. Rock de corte clásico que se engancha a tu cabeza. Un comienzo intenso y luminoso para marcar su territorio con un pequeño interludio donde el piano marca el “crescendo” de la canción, algo así como en clave "Go West" del rock. La rueda continúa maravillosamente, con “Gran angular”, canción que nos provoca una sensación muy extraña pero curiosa, ya que nos recuerda a las composiciones de Mercromina.

Tanto en la letra, un poco excéntrica (amplitud de miras en tema del corazón) que pueden evocar los paisajes por los que Joaquín Pascual deambula constantemente, como en la composición musical. Tercera canción y tercer cañonazo, “Túnel de lavado (epifanía)” es simplemente brillante, y con una sencillez absoluta bordan una de las composiciones más bonitas del disco. Suena a grupo de rock básico de toda la vida, que es justamente lo que parecían buscar Chucho con “Koniec” y que desde luego han conseguido. Letra rotunda con frases tan tremendas como /He perdido tanto tiempo que ahora no lo encuentro /ya no encuentro el momento de arreglar lo nuestro”. Quizás sea la canción más pop de todo el trabajo, con unas maravillosas guitarras y batería. Un discurrir a lo New Order (de cuando aún bebían del legado Joy División) en “La Religión", ritmos más lentos que se podrían emparentar incluso con la música de Sr. Chinarro en sus momentos más oscuros, pero no menos intensos. El bajo de Juan Carlos es asfixiante y tremendo. Y con la iglesia hemos topado, tema recurrente que tantos capítulos ha llenado en la vida de Alfaro.

Simplemente tienes que leerte “Sufin’ Bichos. Sermones en el desierto.” de J. Galiana para darte cuenta del porqué de la religión en el imaginario de Alfaro. Una de nuestras favoritas sin duda alguna. “Esos vinos de reserva” es una triste canción que nos devuelve a la armonía de las composiciones del mago Stephin Merritt, donde Alfaro hace muestra un pequeño discurso sobre las opulencias de aparentar y gastar. De nuevo recuperamos el ritmo en clave rockista del disco con la canción de título tan singular como es “Te exprimiré hasta la tumba”. Pequeños arreglos electrónicos con clara pose rock que los acerca nuevamente a los New Order. “Sé” nos regala la parte más romántica de los albaceteños, para una composición de medios tiempos marcada por un universo de ensoñación pop.

“Koniec” la usa el propio Alfaro para rememorar su infancia, donde recuerda el final de unos dibujos polacos en los que aparecía la palabra 'Koniec' justo al final. Ese “fin” no es para nada premonitorio, sobre todo después de comprobar el buen estado de salud en el que se encuentran Chucho, sino más bien representa una cara amable del disco. Destacar los coros de Manolo de Astrud en la canción. “La mente del monstruo” fue el adelanto (en clave de protesta) a todo este suculento plato. Un EP que mostrando la crudeza en las letras y en la música en esta reaparición de los albaceteños, consiguiendo con la canción en cuestión uno de sus hits indiscutibles. Rencores sin compasión en el arrabal de sentimientos que desprende “No me importa (carta bomba)”, donde la forma de cantar del propio Alfaro hace tanto daño como su letra. Reminiscencias a Come y a su musa Thalia Zedeck.

Como si de un arrepentimiento se tratara, “Que condenadamente negra” nos muestra la otra cara, la del remordimiento, de forma sencilla y clara, enlazándonos en una especie de nana que podría haber entrado perfectamente en el brillante debut de Is. “Y minera” nos muestra los diálogos entre hijos y padres sobre el futuro de los primeros y la dura realidad de los segundos. Una canción sencilla, ufana, resplandeciente y emotiva. Otra joyita es “Pop de anuncio de móviles”, canción que lleva implícito un retrato a la vida con los móviles. Otra letra contundente para sonidos nuevamente diáfanos. Con un tono marcadamente Surfin’ Bichos se nos despiden con “El pueblo en el fondo del pantano”, otro destacado tema para un final a todo un disco que deja patente que Chucho son grandes y que han conseguido unos de los trabajos más gratificantes sin dudarlo de lo que va de año. Un disco para estar en los primeros puestos de lo mejor del año. Koniec.

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