Koniec | terra.es
'Koniec' (Sinnamon Records, 2004)
CHUCHO
"Hoy vamos a renovarnos, hoy vamos a confesarnos, lavaremos nuestra alma en el túnel de lavado". Tan propio, personal y singular es el universo creado por Fernando Alfaro que con tres sencillos versos sobre una dulce melodía que recuerda al 'My Way' consigue tocar el corazón. ¡Pero ojo! Un universo desplegado y abierto en el que parece haber abrazos para toda su 'pequeñita legión' de fans.
"Las letras, como todo el disco, son más inmediatas. Se pierde lirismo y se gana tensión. Sirva de ejemplo la transparente crítica a los terratenientes capitalistas del primer single del disco, 'La Mente del Monstruo'".
Chucho han regresado con camisa nueva y un "algo" que a Alfaro no se le veía quizás desde '78', su primer larga duración tras la defunción de Surfin' Bichos. Ese "algo" tiene que ver con todo el espíritu de 'Koniec', que viene precedido por el cambio de discográfica -de Virgin a Sinnamon, aire fresco- y por un EP, 'La Mente del Monstruo', que ya avisaba del cambio de dirección. Ese "algo" lo impregna todo: desde lo directo de las letras hasta la vuelta a un sonido más rock, más seco; pasando por una voz cada vez más emocionante, totalmente propia, y una cercanía lograda a partir de la falta de pretensión.
Como que Alfaro dice: "Esto es lo que he hecho en los últimos tiempos". Y suelta catorce temas que van clavando flechas cargadas de emoción en los corazones receptores.
Porque es un disco realmente emocionante este 'Koniec', donde brillan episodios como el viaje a los infiernos persiguiendo deseos a través de "las corrientes del amor" ('Capitán En Alta Mar'), la inmediatez y la valiente mirada hacia adelante cargando con las manchas del pasado ('Túnel de lavado'), el grito ahogado por la vida ("Quiero vivir, no estar muerto", canta casi parafraseando a Joni Mitchell en 'La Religión') o el grito ahogado y destructivo por la muerte (tremenda 'No Me Importa').
Las letras, como todo el disco, son más inmediatas. Se pierde lirismo y se gana tensión. Sirva de ejemplo la transparente crítica a los terratenientes capitalistas del primer single del disco, 'La Mente del Monstruo'. También hay un espacio para las canciones-historia: la huida al mundo de las drogas del protagonista de 'Esos Vinos de Reserva', la mirada atrás sin nostalgias de 'Koniec', el diálogo "papa-hijita" de 'Y Minera' o la divertida 'Pop De Anuncio De Móviles'.
Musicalmente es un disco menos complejo que 'Los Diarios de Petróleo' e incluso 'Tejido de Felicidad'. El uso de la electrónica es prácticamente inexistente y toman todo el protagonismo las guitarras (muy afiladas en algunos temas), una potente base rítmica de bajo y batería y la utilización del hammond.
Además del pop enérgico y visceral habitual en los discos de Chucho, destaca una preciosa 'Qué Condenadamente Negra' -con un ritmo procesional que recuerda al folk americano-, la oscura y seca 'No Me Importa' -mete miedo-, la garajera y potente 'Te Exprimiré Hasta La Tumba' y una pequeña joya como colofón, la onírica 'El Pueblo En El Fondo Del Pantano'. Un final que recoge todo lo escuchado y lo deja flotando, reposado, junto a los peces, en la oscuridad del "fondo del pantano".
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